ENTREVISTAS



El enfoque propuesto en  estos seminarios nos permiten descubrir las restricciones psicofisiológicas que impiden que nuestro organismo funcione armónicamente. Los bloqueos serán abordados por movimientos no volátiles, posturas de observación (asanas), serán reorquestados en el curso natural de la energía con la ayuda de la respiración libre de toda coacción (pranayama).  Este soltar imágenes y resistencias permite redescubrir el estado adámico del cuerpo-transparencia, luz que apunta directamente hacia el silencio. Se trata de afinar nuestro instrumento para que vibre en armonía con las corrientes profundas de la existencia, la apertura sensorial  resultando en hablar sin límites.  En estos encuentros libres de cualquier tradicionalismo, se abordarán las diversas prolongaciones del despertar de las energías sutiles, siendo los ejercicios corporales sólo un pretexto para sentir tranquilidad.  Esta purificación, a través de la libre circulación de energías, santifica nuestra estructura. Su reintegración a la verticalidad encuentra expresión en todos los aspectos de la vida.  Este enfoque, donde el cuerpo finalmente se reconoce como el aliento del ser, es parte de la línea no dualista del Shaivismo tántrico de Cachemira.


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No se recomienda la práctica de este yoga-darshana a personas con antecedentes psiquiátricos o que sigan tratamientos psicológicos en forma de terapias o prescripción de medicamentos.  La búsqueda adicional de este arte podría crear espacios que son complejos de administrar para las personas que ya  psicológicamente débil

La extrema desindividuación en la que se sumerge este enfoque no conviene en absoluto a quienes carecen de guaridas psicológicas y ya están poco integrados en nuestra sociedad.  No es un rechazo a nadie sino que para emprender la aventura a la que invita la tradición hay que calmar los conflictos más patológicos, mientras se necesite amar o ser amado, ser escuchado, comprendido o respetado, recurrir a sedantes u otros productos farmacéuticos, estas restricciones afectivas podrían despertar psicosis latentes o estimular las ya presentes para quienes el mundo es cuestionador, complejo y agresivo.  No saber nada, no querer nada, no ser nada son equilibrio extremo del no-yo, pero cierta locura para la persona.